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El caso de Carlos Mira y el matoneo en Redes Sociales

La ridiculización del otro es a grandes rasgos una relación de poder en el que el “débil” es sometido por un abusador quien lo expone al público, bien sea por sus rasgos físicos, actitudes o maneras. Este comportamiento ha existido desde épocas inmemorables, sin embargo las herramientas tecnológicas actuales han cambiado la naturaleza de estas relaciones desiguales, es decir, anteriormente el matoneo acababa cuando el abusado se apartaba del abusador; pero con la aparición del Internet y de las redes sociales el matoneo no acaba en el espacio físico donde es perpetrado sino que ha logrado trascender a mayores audiencias e incluso al tiempo con videos de mofa, publicaciones de odio y contenido similar.

 

Precisamente esto fue lo que tristemente debió experimentar Ana María Zapata, una joven de 22 años que padece síndrome de Marfan la cual es una enfermedad que atrofia las extremidades y reduce la movilidad cuando Carlos Mira (quien trabajaba en la emisora La Mega) decidió grabarla en vídeo mientras decía en un tono de canción “rodillijunta patiapartada” y a continuación subirlo a su cuenta personal de Facebook en la que fue reproducido casi 5.000 veces y recibió 1.200 “Me Gusta”. Ante esta situación Ana María decidió valientemente confrontar a su agresor y exigirle que dé de baja el vídeo, le explicó sobre su condición física y Mira así hizo, pero además decidió llevar su queja hacia el abusador con una publicación en la que hacía público su malestar.

 

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Fuente: La FM

Situaciones como la expuesta no solo implican un atentado contra la dignidad humana, sino que puede adquirir matices en los cuales se vulneran como otros derechos fundamentales como puede ser la protección de datos personales, el buen nombre, la integridad, la intimidad, entre otros. Eventualmente el tratamiento de datos personales sin autorización por parte del señor Mira podria dar lugar al resarcimiento del daño experimentado por la joven Ana Maria Zapata. La reparación económica por el mal tratamiento de datos personales esta a la vuelta de la esquina”

Leonardo Gómez Jiménez, experto en comunicación digital, acepta que hay cierta una hipocresía que rodea lo ocurrido. “El usuario común, detrás de una pantalla, se sube al tren de lo que está de moda. El punto es que no hay límites en las publicaciones. Pero ahora que no hay filtro, cualquiera publica lo que sea por ganar un ‘Me gusta’ o un retuit. No hay una conciencia ni respeto por el otro”, explicó Gómez.

 

El periodista argentino Jorge Lanata entregó una máxima en el Hay Festival de Cartagena, “las redes en sí no tienen moral. Son los usuarios los que utilizan las plataformas para bien o para mal”. Por su parte la abogada, Heidy Balanta, experta en este tipo de legislaciones, recordó que, “en temas de redes sociales y todas las acciones que se generan entorno a esto, nada está dicho. “Hay una línea muy gris, y en la mayoría de países, se enfrentan a este reto actual, si es regular o no las redes sociales, claramente estoy a favor de la segunda”.

 

Las redes sociales son un espacio inmensurable donde los esfuerzos por establecer normas coercitivas no limitan las acciones negativas o reprochables, sino que crean plataformas alternas donde se pueda actuar sin ser visto. La apuesta debe ser el fortalecimiento de una sociedad que sepa distinguir sobre esas actitudes malsanas y crear los espacios donde las victimas de estas situaciones tan lamentables puedan encontrar justicia y reparo. Precisamente en este caso podemos ver que no existe confianza o existe desconocimiento sobre los canales regulares donde canalizar este tipo de denuncias y con ello llevar a los cyber abusadores ante la ley, pues más allá del sermón colectivo no hay una verdadera rendición de cuentas por parte de estos ante las autoridades competentes y el evento queda en el olvido tiempo después.

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